sábado, 18 de septiembre de 2010

El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio


Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 4 de diciembre de 1927) es un escritor español -novelista, ensayista, gramático y lingüista- perteneciente a la denominada generación de los años 50 -los niños de la guerra-, premio Cervantes 2004 y Nacional de las Letras 2009. Su fama la debe principalmente a sus novelas El Jarama e Industrias y andanzas de Alfanhuí.

Hijo del escritor y político cauriense Rafael Sánchez Mazas y de la italiana Liliana Ferlosio, nació en Roma, donde su padre era corresponsal del diario ABC. Es hermano del filósofo y matemático Miguel Sánchez-Mazas Ferlosio y del poeta y cantante Chicho Sánchez Ferlosio. Estudió en el colegio jesuita San José de Villafranca de los Barros y posteriormente cursó filología en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, en la que obtuvo el doctorado. En 1950 se hizo novio de la escritora Carmen Martín Gaite, a quien había conocido en la universidad. Se casaron en octubre de 1953 y terminaron separándose amistosamente en 1970.

El Jarama la que supuso la consagración de Sánchez Ferlosio; con ella obtuvo el Premio Nadal en 1955 y el de la Crítica en 1956. El Jarama narra dieciséis horas en la vida de once amigos, un domingo de verano, de excursión en las riberas del río Jarama, en tres frentes: en la orilla del río, en la taberna de Mauricio, donde los habituales parroquianos beben, discuten y juegan a las cartas, y en el río y en la arboleda de la orilla, donde reposan, conversan, etc.

Al acabar el día, un acontecimiento inesperado, el descubrimiento de que una de las jóvenes del grupo se ahogó en el río, da a la descripción de la jornada una extraña poesía triste por la pérdida de la amiga, que hubiera podido tal vez ser salvada, si la amistad tuviese algún poder para evitar lo ya ocurrido. Esto da a la novela un giro imprevisto por el tono de una narración trivial, donde nada importante parece suceder ni parece probable que suceda, y no es inverosímil que una joven se ahogue en un río, ni tiene nada de extraordinario. Enmarcada entre dos pasajes de una descripción geográfica del curso del río Jarama, esta novela es de un realismo absoluto, casi conductista ya que el narrador no se permite ninguna expansión sentimental o interpretativa ni sondeo alguno en la psicología de los personajes. El lenguaje coloquial de los diálogos está presidido por el máximo rigor; sin embargo, se ha llegado a interpretar El Jarama como un relato simbólico o simbolista, pero, en cualquier caso, en relación con Alfanhuí, su obra precedente, su estilo es notoriamente diferente. El narrador sorprende al lector -tanto en Alfanhuí como en el Jarama- porque no le da nunca o casi nunca un mínimo de datos para poder predecir lo que va a suceder. Las grandes diferencias entre Alfanhuí y El Jarama han sido, en general, interpretadas por la crítica posterior más bien como un ejemplo de que Rafael Sánchez Ferlosio es un escritor polifacético y complejo, realista en algunos casos, fantástico en otros, ensayista a menudo, poeta a veces y, con cierta frecuencia, sorprendente o desconcertante.

fuente:Wikipedia

.... Había un puente de seis grandes ojos de ladrillo, y aún más atrás, el de Viveros, junto a las casas de la General. La arboleda, a los pies del ribazo, era una larga isla en forma de huso, que partía la corriente en dos ramas desiguales. La de acá, muy estrecha y ceñida al terraplén, se había dejado secar por el verano y ahora no corría. De modo que la isla estaba unida a la tierra por este costado y se podía pasar a ella en casi toda su longitud, sin más que atravesar el breve lecho de limo rojo y resbaladizo. Tan sólo a la derecha tenía un poco de agua todavía: un brazo muerto, que separaba de tierra el puntal de la isla, formando una península puntiaguda. Frente al vértice de aquella península, donde se unía el brazo muerto con el otro ramal, el agua estaba remansada en un espacioso embalse, contra el dique de cemento de una aceña molinera o regadía. Para bajar a la arboleda, se trocaba el camino en una accidentada escalerilla labrada en la misma tierra del ribazo. — Vamonos ya, que pica el sol. Los peldaños estan romos, casi arrasados. Abajo fue una gran risa cuando una de las chicas patinó sobre el limo y se quedó sentada en las dos estrías que habían dejado sus talones y se le vieron las piernas. Le supo mal a lo primero, sorprendida de verse así, pero en seguida levantó la cabeza riendo, al oír que los otros se reían. — ¡Vaya pato, hija mía!, ¡qué pato soy! — les decía desde el suelo. La cogió Santos por las manos y tiraba hacia arriba, pero ella no conseguía levantarse, de tanta risa que le daba. — ¡Qué pato soy! — repetía feliz. — ¿Te lastimaste? — ¡Qué va! Si está mullido. — Pues nos has dado la función, Carmela — le decía la Mely —; se te ha visto hasta la vacuna. — ¡Bueno! Vaya una cosa más terrible; si no habéis visto más que eso. — Nos ha retratado a todos, eso sí. — Venga, niña; levanta de una vez. — Despacio, hombre, despacio...—y volvía a reírse. — Luego enjuagas la falda en el río, cuando nos bañemos — aconsejaba Alicia ─. Se te seca en un dos por tres. — También fue de los que hacen época el guarrazo que se pegó Fernando el día que fuimos a Navacerrada. ¿Os acordáis? — Ya lo creo. Cada vez le toca a uno. — El que se acuerda soy yo; el daño que me hice con los cantos aquellos del demonio. — Te sentó mal que nos riésemos y todo. — Pues a ver. Me iba a hacer gracia. — ¿Por qué será que todos se ríen siempre que alguno se cae? Basta que uno se caiga para escacharse de risa los demás...
Enlace para leer El Jarama en Scribd online


jueves, 2 de septiembre de 2010

El difunto Matías Pascal de Luigi Pirandello

Nació el 28 de junio de 1867 en Villaseta de Càvusu, llamada actualmente Xaos (en todo caso la etimología de tal lugar, según el mismo Pirandello, derivaría de la palabra griega Kaos). En el siglo XX Càvusu/Xaos se ha transformado en una "contrada" o suburbio de la ciudad siciliana de Agrigento, motivo por el que es frecuente que en muchos textos se dé como lugar de nacimiento la ciudad de Agrigento, e incluso la ciudad vecina de Porto Empedocle...

...El casamiento, que parecía inminente, fue pospuesto y Pirandello se inscribió en la Universidad de Palermo en los departamentos de Leyes y Letras. En el campus de la universidad cultivó la amistad de jóvenes ideólogos como Enrico La Loggia, Giusseppe De Felice Giuffrida and Francesco De Luca.

De allí pasó en 1887 a la Universidad de Roma, donde protagonizó un serio incidente con un profesor, por lo que se vio obligado a abandonar la Casa de Estudios. Se trasladó a Bonn donde se doctoró el 21 de marzo de 1891 con una tesis en alemán que versa sobre la lengua siciliana. Al poco tiempo, regresó a Italia.

El 27 de enero de 1894 en Girgenti contrae matrimonio con María Antonietta Portulano. El mismo año publica su primer libro de relatos, Amores sin amor.

Desde 1897 enseñó literatura italiana en el Instituto Superior de Magisterio. Un cataclismo provoca daños irreparables en la mina de azufre en la que su padre tenía invertidos sus bienes y la dote de Maria Antonietta, lo que le causó graves dificultades económicas y a una fuerte depresión. Publicó en 1904 su novela El difunto Matías Pascal, posiblemente basada en esa traumática experiencia, que se constituyó en un enorme éxito, siendo traducida rápidamente a varios idiomas.

Su acercamiento al partido fascista en los años veinte fue un hecho extraño, aunque no puede desligarse de su proximidad a cierta vanguardia italiana. Pero pidió la entrada directamente a Mussolini, tras el asesinato de Giacomo Matteotti en 1924, y apoyó al mandatario por ese hecho. Todo ello causó un gran desazón entre sus lectores y en la ciudadanía italiana sojuzgada; para algunos fue el suyo un modo de ir contra la corriente intelectual, pero lo cierto es que el Régimen le nombró a continuación presidente de la Accademia italiana recién fundada, lo cual, eso sí, más bien lo alejó de esa compañía política. Y si bien logró tanto el premio Nobel en 1934 como el reconocimiento de su valor como novelista y autor teatral, ese gesto de 1924 no ha dejado de empañar su imagen. Queda el recuerdo de su individualismo a ultranza, de su entierro ascético en una humilde caja, de su original literatura, especialmente de los relatos y las piezas teatrales...

fuente: Wikipedia

Un día Matías Pascal se va a Montecarlo huyendo de sus circunstancias: una suegra que lo martiriza, deudas crecientes y un trabajo que no le satisface. En Montecarlo gana una gran suma de dinero, pero se entera por la prensa que un hombre se ha suicidado y piensan que ha sido él, a partir de entonces será otra persona, pues Matías está muerto y el el convierte en Adriano Meis….

—Yo no, yo no; pero ¿quién habrá sido? Seguramente alguien que se me parecía... Uno que quizá también se dejase la barba como yo..., que tendría mi misma estatura... ¡Y me han identificado! ... Desaparecido hacía unos días... ¡Ah, ya! ¡Hombre, daría cualquier cosa por saber quién ha sido el que me ha identificado! ¿Es posible que aquel desgraciado se pareciese tanto a mí, que fuese vestido como yo, que tuviese tanta semejanza conmigo como para dar el cambiazo? Pero sí, es posible; porque habrá sido ella, mi suegra. ¡Oh! ¡Qué prisa se habrá dado a identificarme! Le habrá parecido mentira seguramente. “¡Es él! ¡Es él! ¡Mi yerno! ¡Ay! ¡Pobre Matíasi ¡Ay! ¡Pobre hijo mío!” Y puede que también haya soltado el trapo a llorar, y hasta que se haya hincado de rodillas junto al cadáver de aquel pobrecillo, que, por desgracia, no habrá podido darle un puntapié y decirle: “¡Anda y vete de aquí, que no te conozco!”

Estaba yo que trinaba. Hasta que, por fin, paróse el tren en otra estación. Abrí la portezuela del coche y lancéme al andén, con la vaga idea de hacer algo, en seguida: un telegrama urgente desmintiendo aquel infundio.

El salto que di del vagón al andén fue mi salvación; como si me hubiese ahuyentado del caletre aquella necia idea, vislumbré en un santiamén... ¡eso!: ¡mi redención, mi libertad, una vida nueva!

Llevaba encima ochenta y dos mil liras, que podría guardarme para mí solito. Estaba muerto: no era ya de este mundo; no tenía ya trampas, ni mujer, ni suegra; ¡no tenía a nadie! ¡Libre! ¡Libre! ¡Libre! ¿Qué más quería?

Extraña figura debía yo hacer, mientras revolvía tales pensamientos, sentado en un banco del andén. Había dejado abierta la portezuela del coche. Vi a mi alrededor mucha gente que me gritaba no sé qué; hasta que, por fin, uno fue y me empujó, gritándome más fuerte:

—¡Que se va el tren!
—¡Pues déjelo que se vaya señor mío! —gritéle a mi vez. ¡Yo hago transbordo!

Asaltóme después una duda: la de si no habrían ya desmetido aquella noticia y reconocido en Miragno el error; si no se habrían presentado los parientes del muerto verdadero a rectificar la falsa identificación.

Antes de entregarme a aquella alegría debía cerciorarme bien, procurarme noticias precisas y con pormenores. Pero, ¿cómo agenciármelas?

martes, 17 de agosto de 2010

La forja de un rebelde de Arturo Barea

Arturo Barea nació en Badajoz en 1897; su padre, del servicio de reclutamiento murió a los 34 años, y su madre y hermanos se trasladaron a Madrid. Barea fue educado al poco tiempo al principio por unos tíos acomodados (su madre y hermanos siguieron con su vida humilde), pero al morirse también el tío, deja los estudios a los trece años. Trabaja de aprendiz en un comercio, luego en un banco hasta 1914. Le llaman a filas en 1920; y tiene que ir a Marruecos, donde vive la derrota de Annual en 1921.

Se casa en 1924, y tiene cuatro hijos, pero el matrimonio no es afortunado. Con la II República se incorpora a la vida sindical en UGT. Durante la Guerra Civil española apoyó al bando republicano como censor de los corresponsales extranjeros en Madrid y realizando diversas misiones de carácter cultural y propagandístico. Al finalizar la contienda se exilió a Londres donde continuó con sus actividades literarias hasta su fallecimiento en esta ciudad.


La trilogia, La forja de un rebelde se compone de tres novelas autobiograficas, pero segun Barea retrata más lo colectivo que lo individual: tomo I La forja donde se narra la niñez y adolescencia, tomo II La ruta, su servicio militar en Marruecos y tomo III La llama, se dedica a la Guerra Civil, como se habia llegado a esa guerra fatídica,tras la miseria, la dictadura...

Tomo I La forja:
...Hay días que se muere más gente que otros. Llegan las mujeres a la sacristía para que les digan una misa por el alma de su marido y de su padre, y les apuntan en un libro y les cobran las tres pesetas de la misa.
-Mañana a las once -dice.
Después vienen otros a encargar otra misa; la anota el cura, cobra las tres pesetas:
-Mañana a las once -dice.
A veces se reúnen tres o cuatro familias, cada una en un rincón, a escuchar la misa que han pagado para su difunto. Cuando el cura hace la ofrenda, saca un papelito donde están los nombres de los tres difuntos y los lee uno detrás de otro, para que se repartan la misa.
Encargaron un día una misa de funeral que valía doscientas cincuenta pesetas. La decían tres curas, un túmulo negro en medio de la iglesia, y dio la casualidad de que aquel mismo día vinieron a encargar tres misas de difuntos a la misma hora.
-Mañana a las diez -dijo el cura a todos.
A las diez se llenó la iglesia de gente y todos oyeron la misa de difuntos cantada. Después, en vista de que no salían las misas rezadas, las tres familias fueron entrando una por una en la sacristía a preguntar. El cura les contestaba:
-¿Han asistido ustedes a la misa de funeral?
-Sí, señor -contestaron todos.
-Pues ésta era la misa por su difunto. Dio la casualidad de que se reunieron ustedes varias familias a la misma hora y como no disponíamos de sacerdotes para dar gusto a todos, acordamos decir una misa solemne para todas las familias. Con esto han salido ustedes ganando.
Las gentes se iban tan contentas por el pasillo de la sacristía.
-¿Quién se lo iba a decir al pobre Juanito? Ya ves, hija, hasta después de muerto ha tenido la suerte de que le dijeran un funeral por tres pesetas.
¡Misterios! ¡Todos son misterios en la religión! Se paseaba un santo por la orilla del mar y estaba un niño en la playa. Tenía una concha, la llenaba de agua del mar y la vertía en un hoyo en la arena.
-Niño, ¿qué haces? -preguntó el santo
-Voy a verter el mar en este hoyo -contestó el niño.
-Eso es imposible -le dijo el santo-, ¿cómo quieres que quepa el agua del mar en un
hoyo tan pequeño? Es imposible.
-Más imposible es averiguar por qué Dios es uno y trino -contestó el niño-, y tú te empeñas en averiguarlo.
En esto comprendió el santo que hablaba con un ángel que le había enviado el Señor.
A mí no me interesa por qué Dios es uno y tres a la vez. Pero me pregunto qué necesidad tiene de ser tres y uno para ser Dios. Sólo sirve para darnos a nosotros la lata.
-¿Cuántos dioses hay? -pregunta el profesor.
-Uno.
-Sí, uno, pero no es eso.
-Tres.
-Sí, tres..., pero tampoco es eso.
Únicamente se puede contestar que hay «tres dioses, Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero un solo Dios verdadero». Con esto se queda contento el profesor, pero yo no sé cuál es el Dios verdadero, ni ellos tampoco.
Mi tía quería tener la bendición del Papa. Por diez pesetas le dieron una bendición que servía para ella; la colocó en un cuadro. Y unos años más tarde, por cien pesetas le dieron otra que servía para ella y para todos los miembros de su familia hasta la quinta generación. Quitaron la vieja del cuadro y la tiraron a la basura. Pusieron la nueva en el marco, y ahora yo estoy bendito...

Los tres tomo los puede leer online en Scribd estos son los enlaces:

Tomo I La forja


Tomo II La ruta


Tomo III La llama


lunes, 2 de agosto de 2010

Tiempo de silencio de Luis Martin Santos

Luis Martín Ribera (que luego cambiaría a Luis Martín-Santos Ribera, por voluntad de su padre Leandro) nace en Larache, Marruecos, en 1924. Hijo de Leandro y Mercedes, desplazados en Larache hasta 1929 a causa de la condición de oficial militar de su padre Leandro y la ocupación de la zona por parte de España. La familia se traslada a San Sebastián en 1929, donde estudia Luis el bachillerato junto con su hermano Leandro en el colegio Santa María Marianistas. Años después marcha a Salamanca a estudiar medicina y se licencia en 1946 con premio extraordinario. Cursa el doctorado en Madrid entre 1946 y 1949, años en que colabora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (retratado en Tiempo de silencio), se doctora con una tesis dirigida por Pedro Laín Entralgo y se relaciona con especialistas como los doctores Juan José López Ibor y Carlos Castilla del Pino.



El protagonista de la novela es Pedro, un joven investigador en Madrid a finales de la década de los 40. La paupérrima situación económica y social impiden el avance de sus investigaciones sobre el cáncer que realiza sobre una cepa de ratones. Estos ratones habían sido traídos desde EEUU y no se había podido mantener un ritmo de reproducción superior al de su muerte. Su ayudante en el laboratorio, Amador, había regalado meses antes algunos ejemplares a un pariente suyo, "el Muecas", que sí había conseguido que se reprodujesen. Tras la visita de Pedro y Amador a las chabolas en las que vive el Muecas, este recurre a Pedro cuando su hija, Florita, se desangra debido a un aborto realizado por él mismo. La chica muere cuando Pedro, que no es médico, intenta salvarla. Durante la novela se nos muestra la pensión en la que vive Pedro, donde vive una familia de mujeres (abuela, madre y nieta) que pretenden que él mantenga una relación con la más pequeña, Dorita; el mundo juvenil madrileño, como el Café Gijón, los prostíbulos o las fiestas y conferencias de la alta sociedad. Pedro es arrestado como posible culpable de la muerte. Consigue salir libre gracias a la influencia de algunos amigos. Días después el novio de la muerta, Cartucho, mata a Dorita.

Tiempo de silencio es prácticamente la única obra de Luis Martín Santos. Publicada en 1962, con ella se cierra un ciclo en la historia de la literatura española de posguerra, el de la novela social y se inaugura la novela experimental.

Dos son los aspectos que más llaman la atención en esta novela, el repaso completo que Martín Santos hace de la sociedad española y el lenguaje, nuevo, difícil, diferente de la mayor parte de las novelas de la época.

El lenguaje es barroco, hiperbólico como el utilizado en la famosa descripción de las chabolas de los alrededores de Madrid, distorsionando la realidad como cuando describe los burdeles utilizando referencias a la mitología clásica, o cuando compara la reunión de intelectuales con un árbol lleno de pájaros.

Martín Santos contempla la sociedad en la que vive de manera sarcástica, con una ironía cruel, no muy alejada de España esperpéntica de Valle-Inclán.Todas los estratos sociales están representados, el mundo marginal de los habitantes de las chabolas; las condiciones de trabajo de los investigadores como Pedro, que se ven obligados a buscar medios poco ortodoxos para obtener ratones, que les permitan seguir investigando el cáncer; los calabozos policiales, a los que desciende Pedro como si fuera al Hades; la burguesía presentada a través del personaje de Matías, etc.

En conclusión estamos ante una de las mejores novelas de la segunda mitad del siglo XX, dura, difícil, intensa y que, a pesar de sus dificultades, merece la pena leer con detenimiento.

fuente:Wikipedia
fuente: Educared

domingo, 18 de julio de 2010

Un armario lleno de sombra de Antonio Gamoneda

Antonio Gamoneda nació en Oviedo el 30 de mayo de 1931. Su padre, de nombre Antonio, fue un poeta modernista que publicó un único libro, Otra más alta vida, en 1919. En 1934, ya huérfano de padre, se trasladó con su madre, Amelia Lobón a León. La presencia de su madre como refugio ante el horror y la miseria de la guerra y la postguerra es recurrente en toda su poesía. En 1936, con las escuelas cerradas, aprendió a leer gracias a la lectura del libro de su padre.

El poeta vivió inicialmente en el principal barrio obrero, y ferroviario, de la ciudad: el Barrio El Crucero. Este lugar fue un observatorio privilegiado de la represión llevada a cabo por los nacionales durante la guerra civil y la inmediata posguerra dejando huella en la psicología y en la memoria del poeta.

En 1941 comenzó a recibir instrucción gratuita en el colegio religioso de los Padres Agustinos hasta 1943, año en el que el poeta se autoexpulsó.

Un armario lleno de sombra:

Tras la muerte de su madre, Antonio Gamoneda se decidió a abrir aquel armario cuyo contenido permanecía envuelto en la sombra y no podía ser visto y conocido por nadie más que ella: «Hice entrar mi cabeza en la oscuridad del armario y entonces ocurrió algo que me envolvió en su realidad física: sentí el olor de mi madre. Viva». El repaso del contenido de este armario provoca una secuencia de recuerdos que a lo largo de las páginas de Un armario lleno de sombra se convierten en narración e historia. El resultado es este libro, unas memorias de infancia desde el momento en el que estalla la guerra civil española hasta el día antes de cumplir catorce años.

Su padre, periodista y autor de un único libro de poemas Otra más alta vida, murió al año siguiente de nacer Antonio Gamoneda. En 1934, su madre decidió trasladarse con su hijo de Oviedo a León y allí vivieron la guerra y la posguerra españolas, con la precariedad extrema de una familia sin recursos. De las humillaciones que imponía la pobreza, de su paso por el colegio de los frailes agustinos (no inocentes de abusos y perversiones), de la sangrienta represión durante la guerra civil y la posguerra muy presente en León, el lector encontrará los detalles en las páginas de este libro, el relato conmovedor de una infancia vivida en los años más oscuros de la historia reciente de España

Gamoneda nos narra sin ambages, con un lenguaje desnudo, directo y sincero una infancia en León dentro de una humilde familia de posguerra y donde el escritor realiza un verdadero ajuste de cuentas con su propia vida.

fuente: Biografia Wikipedia


sábado, 3 de julio de 2010

Zalacaín el aventurero de Pío Baroja

Pío Baroja, nació el 28 de diciembre de 1872 en San Sebastian, pertenecio a la generación del 98, falleciendo en 1956 en Madrid.

Como estudiante no destacó, más por falta de interés que de talento, y ya por entonces se le apreció un carácter gruñón, arisco y descontentadizo; no simpatizó con profesor alguno y se mostró hipercrítico con todo; ninguna profesión le atraía, sólo escribir no le disgustaba. Leyó bastante filosofía alemana (Inmanuel Kant y Arthur Schopenhauer), decantándose por el pesimismo de este último; su amigo suizo Paul Schmitz le introduciría más tarde en la filosofía de Nietzsche. Tímido y retraído al mismo tiempo, nunca se casó. Tras defender su tesis, marchó en ese mismo año de 1894 a Cestona, en Guipúzcoa, con plaza de médico. Pero el oficio le asqueaba y riñó con el médico viejo, con el alcalde, con el párroco y con el sector católico del pueblo, que le acusaba de trabajar los domingos en su jardín y de no ir a misa, pues, en efecto, era ateo; nunca simpatizó con la iglesia desde su misma niñez, como cuenta en una de sus autobiografías, Juventud, egolatría; tras pasar un año allí volvió, pues, a San Sebastián, dispuesto a ser cualquier cosa menos médico, y encontró su oportunidad en Madrid, donde su hermano Ricardo dirigía una panadería (Viena Capellanes) porque una tía les había legado el negocio; Ricardo le había escrito que estaba harto y quería dejarlo y Pío decidió encargarse él mismo de regentar la tahona. Sobre eso le gastaron bastantes bromas: «Es un escritor de mucha miga, Baroja» — dijo de él Rubén Darío a un periodista. A lo cual respondió el escritor: «También Darío es escritor de mucha pluma: se nota que es indio». Instalado en Madrid, empezó a colaborar en periódicos y revistas, simpatizando con las doctrinas sociales anarquistas, pero sin militar abiertamente en ninguna. Al igual que su conterráneo Miguel de Unamuno, abominó del nacionalismo vasco, contra el que escribió su sátira Momentum catastrophicum.

fuente Wikipedia

Zalacaín el aventurero. novela que junto a "La casa de Aizgorri" y "El mayorazgo de Labraz", constituyen la trilogía novelistica del Pais Vasco. Considerada como una de sus obras más bella, narra la vida de Martin Zalacaín, una especie de héroe clásico que lucha contra la adversidad y el destino en el Pais Vasco de las guerras carlitas.

En el primer libro se narra la infancia de Zalacaín

...Tellagorri no necesitaba de nadie para vivir. Él se hacía la ropa, él se afeitaba y se cortaba el pelo, se fabrica las abarcas, y no necesitaba de nadie, ni de mujer ni de hombre. Así al menos lo aseguraba él.

Tellagorri, cuando le tomó por su cuenta a Martín, le enseñó toda su ciencia. Le explicó la manera de acogotar una gallina sin que alborotase, le mostró la manera de coger los higos y las ciruelas de las huertas sin peligro de ser visto, y le enseñó a conocer las setas buenas de las venenosas por el color de la hierba en donde se crían.

Esta cosecha de setas y la caza de caracoles constituía un ingreso para Tellagorri, pero el mayor era otro.

Había en la Ciudadela, en uno de los lienzos de la muralla, un rellano formado por tierra, al cual parecía tan imposible llegar subiendo como bajando. Sin embargo, Tellagorri dió con la vereda para escalar aquel rincón y, en este sitio recóndito y soleado, puso una verdadera plantación de tabaco, cuyas hojas secas vendía al tabernero Arcale....

en el segundo libro se narran las andanzas y correrias:

....

Los vascos, siguiendo las tendencias de su raza, marchaban a defender lo viejo contra lo nuevo. Así habían peleado en la antigüedad contra el romano, contra el godo, contra el árabe, contra el castellano, siempre a favor de la costumbre vieja y en contra de la idea nueva.

Estos aldeanos y viejos hidalgos de Vasconia y de Navarra, esta semiaristocracia campesina de las dos vertientes del Pirineo, creía en aquel Borbón, vulgar extranjero y extranjerizado, y estaban dispuestos a morir para satisfacer las ambiciones de un aventurero tan grotesco.

Los legitimistas franceses se lo figuraban como un nuevo Enrique IV; y como de allí, del Bearn, salieron en otro tiempo los Borbones para reinar en España y en Francia, soñaban con que Carlos VII triunfaría en España, acabaría con la maldita República Francesa, daría fueros a Navarra, que sería el centro del mundo y, además, restablecería el poder político del Papa en Roma.

Zalacaín se sentía muy español y dijo que los franceses eran unos cochinos, porque debían hacer la guerra en su tierra, si querían.

Capistun, como buen republicano, afirmó que la guerra en todas partes era una barbaridad.

— Paz, paz es lo que se necesita --añadió el gascón--; paz para poder trabajar y vivir.

— ¡Ah, la paz! --replicó Martín contradiciéndole--; es mejor la guerra.

— No, no --repuso Capistun--. La guerra es la barbarie nada más.

Discutieron el asunto; el gascón, como más ilustrado, aducía mejores argumentos, pero Bautista y Martín replicaban:

— Sí, todo eso es verdad, pero también es hermosa la guerra.

Y los dos vascos especificaron lo que ellos consideraban como hermosura. Ambos guardaban en el fondo de su alma un sueño cándido y heroico, infantil y brutal. Se veían los dos por los montes de Navarra y de Guipúzcoa al frente de una partida, viviendo siempre en acecho, en una continua elasticidad de la voluntad, atacando, huyendo, escondiéndose entre las matas, haciendo marchas forzadas, incendiando el caserío enemigo.....

Las ultimas aventuras, se narran en el libro tercero:

...Una tarde de verano, muchos, muchos años después de la guerra, se vió entrar en el mismo día en el cementerio de Zaro a tres viejecitas vestidas de luto.

Una de ellas era Linda; se acercó al sepulcro de Zalacaín y dejó sobre él una rosa negra; la otra era la señorita de Briones, y puso una rosa roja. Catalina, que iba todos los días al cementerio, vió las dos rosas en la lápida de su marido y las respetó y depositó junto a ellas una rosa blanca.

Y las tres rosas duraron mucho tiempo lozanas sobre la tumba de Zalacaín...


Más información sobre Pio Baroja

Aqui puedes leer Zalacaín el aventurero - gratis -





sábado, 19 de junio de 2010

Muerte en la Fenice de Donna Leon

Nacida en New Jersey, (1.942) Profesora y escritora, viajó en su juventud a Italia, donde estudió en las ciudades de Perusa y Siena. Tras trabajar como guía turístico en Roma, se radicó en Londres donde ejerció como redactora de textos publicitarios, tuvo posteriormente diferentes trabajos como profesora en escuelas de Europa y Asia.
Su espíritu viajero e inquieto no sólo ha marcado su vida: amante de Henry James, Jane Austen, Dickens, Shakespeare, es conocida por sus novelas protagonizadas por el comisario veneciano Guido Brunetti, personaje central de toda su obra y que Donna Leon creó a principios de los 90.
Desde 1981 reside en Venecia. A pesar del éxito que tiene su comisario Brunetti en toda Europa, en Venecia es casi una desconocida. No quiere que sus obras se traduzcan al italiano y prefiere que en su barrio veneciano la sigan tratando como a una vecina más.

fuente: Wikipedia

Si no quieres engancharte con el comisario Brunetti, no la lea, en esta ocasión y en la ciudad de Venecia asistimos al asesinato del renombrado director de orquesta Helmut Wellauer, envenenado con cianuro potásico, durante una representación de La Traviata en el célebre teatro veneciano de La Fenice. Hasta el comisario Guido Brunetti, acostumbrado a la laberíntica criminalidad de Venecia, se asombra de la cantidad de enemigos que el músico ha dejado en su camino a la cumbre. Pero, ¿cuántos tenían motivos suficientes para matarle? Conocido y querido ya por miles de lectores, el comisario Brunetti, armado tan sólo con su paciencia y sagacidad, resuelve en esta sugerente novela policíaca su primer caso.

" No era una belleza según los cánones; tenía la nariz un poco larga y el mentón más que un poco enérgico. Pero a él le gustaban las dos cosas.
-¿Alguna idea?- preguntó ella, levando a la mesa la tetera y dos tazas. Se sentó frente a él, sirvió la aromática tisana, fue otra vez al armario y volvió con un gran tarro de miel.
-Aún es pronto - dijo él, echando una cucharada de miel en la taza. Removió el líquido y siguió hablando al ritmo que marcaba el tintineo de la cucharilla-. Tenemos a un esposa joven, a una soprano que ha mentido al decir que no había visto a solas al maestro esta noche y a un director gay que discutió con la víctima poco antes de su muerte.
-¿Por qué no vendes el guión? Parece una serie de la tele.
- Y tenemos a un genio envenenado - agregó él.
-Sí; además eso. - Paola tomó un sorbo de tisana y sopló para enfriarla-.
¿Cómo de joven, la esposa? ..."